sábado, 22 de diciembre de 2007

ciento cuarenta y cuatro

De luces naranjas que se han ido era todo otoño. Era otoño de lineas en tu cuerpo. Era otoño con sonrisas y hojas secas. De otoño a otoño. un año. Un año para darse cuenta y no ser simple sustitución. Un año necesario. Porque olvidar no se olvida, pero los sentimientos se modifican. No en un dia, no en tres semanas. No se si en un año, pero es cierto que ya no es usurpar un hueco que se ha quedado vacio. Sino crear uno nuevo, nuevo espacio. Propio. Tuyo.

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