lunes, 28 de enero de 2008
ciento cincuenta y tres
Me siento navegar en esto que llaman a la deriva, no se si lo han sentido, una incertidumbre un no saber a ciencia cierta que sucede y por que le afecta. Esperando un remolino en medio del mar donde todo sea girar girar girar. Pero no encuentro el barco. No encuentro a la tripulación. Los marineros, creo que eran 15, estarán hambrientos en cualquier esquina. Esperando como espero ese algo que desate la tempestad. Para recoger los bártulos y volver a tierra. Para refugiarse por fin. Que pase. Sea lo que sea. Siempre son bien recibidas las sogas y los botes de salvamento.
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