domingo, 10 de junio de 2007
noventa y uno
salió del metro, monotono y cotidiano todo, excepto que hacia un dia habia llegado. ella iba dormida, el estaba tan delgado. llego a la parada, y alli, esperaba sentado. nadie habia avisado, las sorpresas siempre son dulces. si ademas llega con una tableta de chocolate, la mañana resulta perfecta. claro que acostumbrarse a lo que en unos días desaparecería la ahogaba.
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