viernes, 4 de enero de 2008

ciento cuarenta y ocho

que fue, que quedo de todo aquello, de toda aquella que fui.
que soy. traeme un espejo. y que busquen por favor el alma que perdi.

3 comentarios:

Quique dijo...

Quizá más que un espejo necesites un daga para abrirte y saber qué queda de lo rellenaba esa bóveda entre las costillas que guarda el alma.

Cecilia dijo...

a veces nos sentimos tan vacios...que hasta pensamos que nuestra propia alma nos abandono.

El pásado siempre lo encontraremos en forma de recuerdos...eso que fuimos e hicimos.

Te presto un espejo....=)

Besos.

elisafelisa dijo...

tomo tu daga y me abro ante su espejo. gracias.